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Hacía años que no estábamos en una salida tan atípica y a la vez increíblemente provechosa de vespas como esta en Merida, en la extrema y dura más extrema y dura que nunca o “casi ”, porque el viernes y el sábado fueron días tan cambiantes en lo atmosférico que más bien parecía que el cielo estaba en contra de todo lo imaginable, viento, agua, frio, fueron las constantes , los regatos corrían como alma que lleva el diablo cristalinos ellos, los campos de dehesas parecían alfombras verdes escurriendo todo lo que en ellas caía, la encina y el alcornoque, acompañados de jara, brezo y madroño parecían con el viento reinante cobijarse entre ellos para sobrellevar el diluvio que en ocasiones junto con el viento les azotaba en el invierno mil veces visto por ellos. Me gusta ver la Extrema y dura con su alfombra verde de estos meses, aunque para los autóctonos que trabajen en ese increíble campo pensaran lo contrario a mí, y lo entiendo, pero mis primeros años fueron por estas duras tierras para quien las trabaja y las sufre a diario.
Pero lo que os quería decir (que me fui por los cerros de la Extrema y dura), es que fue gracias al tiempo reinante que se pudo hacer lo que hace años no se hace en las salidas vesperas, que no es otra cosa que el conversar, , departir, dialoga hablar, charlarr, parlamentar , echar una parrafada, …reírse…todos estos sinónimos se perdieron hace mucho tiempo en estos actos, y gracias a la fuerte lluvia y vientos mil nos dieron la oportunidad de volver a sentir el verdadero espíritu para lo que se reinvento “ y valga la redundancia” este invento haya por el año 2006, se puso la semilla en Toledo con unos cuantos amigos de diferentes lugares de España que se querían conocer en persona, por que en aquellas redes sociales que habían por aquellos tiempos ya interactuábamos y quisimos poner esa cara que no conocíamos en nuestros ojos, y seguramente la vida quiso también que un día de mil lluvias como el sábado pasado ocurriera lo mismo que hace veinte años.
Cuanto ha cambiado desde entonces con esos grupos que solo interactúan entre ellos todo el fin de semana, todos ellos vestidos como colegiales/as con sus banderas y sus colores pensando quien la tiene más larga y nada más, cuando la vespa debería ser un punto de encuentro para vivir, unir y no separar, porque la vespa es el pueblo y del pueblo, un ejemplo de ello es que no hay dos vespas iguales, (aceptó la de dos pillines), por eso este mundo vesperil me gustaba tanto.
Podría seguir hablando de mil cosas de este mundillo, pero solo quiero decir que felicito a cada uno de los componentes de esa “NO” organización de la VEXPERIENCIA MERIDA 2026, felicito a todos los existentes al evento que en todo momento fueron gente vespera cien por cien, que lo único que se vivió fue un ambiente de compañeros con ganas de disfrutar de la compañía…los kilómetros, la gasolina y las vespa para la próxima.
En casa sin Novedad.
Ser felices.
Manuel Martin (MAMU_56)
